Compartir tus contraseñas con tus allegados
La hoja de contraseñas en el cajón de la cocina sigue siendo el método más extendido y el más arriesgado. Así puedes dar a tu familia acceso a lo esencial sin exponer toda tu vida digital.
Separa lo que debe ser accesible de lo que no
Tu pareja no necesita tus 200 credenciales. Necesita tres o cuatro: el correo principal, el banco, el móvil y el lugar donde están los documentos importantes.
Haz primero esa lista corta. Es mucho más fácil de mantener al día que un inventario completo y es la que realmente salva una urgencia.
Los métodos, del peor al mejor
Todos se usan en familias reales. Algunos salen caros el día que algo sale mal.
- Evitar: contraseñas enviadas por correo o mensaje. Quedan legibles para siempre en buzones que no controlas.
- Aceptable como parche: una hoja manuscrita en una caja fuerte o en la notaría, siempre que la feches y la sustituyas cuando cambie.
- Recomendado: un gestor de contraseñas con acceso de emergencia, que da acceso a una persona designada tras un plazo de espera.
- Complementario: las herramientas de legado digital de las grandes plataformas (contacto de legado, gestor de cuentas inactivas).
El eslabón olvidado: el móvil
El móvil se ha convertido en la llave de todo lo demás: es quien recibe los códigos de doble factor. Sin él, ni siquiera la contraseña correcta basta.
Anota el código de desbloqueo del móvil junto a los accesos esenciales y comprueba que tu pareja pueda acceder a la SIM o a la cuenta de la operadora.
Escribe dónde está, no qué es
No estás obligado a compartir las contraseñas. Muchas veces basta con dejar por escrito dónde se guardan y quién puede obtenerlas: menos riesgo, mismo resultado.
Guarda esas instrucciones con tus documentos importantes, dile a una persona de confianza que existen y reléelas una vez al año. Es un documento vivo, no un archivo.
Preguntas frecuentes
¿Es legal dar mis contraseñas a un familiar?
Compartir acceso voluntariamente con la pareja es habitual, pero las condiciones de uso de casi todas las plataformas lo prohíben. Por eso son preferibles las herramientas oficiales de legado digital cuando existen.
¿Deben ir las contraseñas en el testamento?
No. Un testamento puede acabar siendo consultable y no se actualiza cada vez que cambias una contraseña. Debe indicar dónde están los accesos, no contenerlos.
¿Cada cuánto hay que actualizar la lista?
Una vez al año y tras cualquier cambio importante: móvil nuevo, banco nuevo, correo principal nuevo.
Solexi no sustituye a un testamento legal, a un notario ni a un abogado. Solexi te ayuda a reunir, organizar y transmitir tu información.
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