Rastrear la historia de tu familia

Reconstruir la historia de tu familia no empieza en un archivo, empieza en tu salón. Este es el orden en el que conviene trabajar para subir varias generaciones sin perderte.

Empieza siempre por los vivos

La primera fuente, y la más perecedera, son los mayores de tu familia. Guardan nombres, apodos, pueblos y fechas aproximadas que ningún archivo contiene.

Graba esas conversaciones en lugar de tomar notas. Volverás a ellas varias veces y en la segunda escucha aparecerán detalles que se te habían escapado.

Escribe lo que sabes antes de buscar lo que ignoras

Empieza por tus cuatro abuelos: nombres completos, fechas y lugares de nacimiento, matrimonio y defunción. Después sube una generación, nunca dos. La genealogía falla casi siempre porque alguien se saltó un eslabón.

Anota de dónde viene cada dato: un recuerdo, un acta, una lápida, una suposición. Un dato sin fuente acaba convirtiéndose en un error que se copia durante años.

Los documentos que hacen avanzar de verdad

Tres tipos de documentos bastan para llegar muy atrás en la mayoría de los países.

  • Actas del registro civil: nacimiento, matrimonio, defunción. Nombran a los padres y por tanto la generación anterior.
  • Registros parroquiales, a menudo digitalizados, anteriores al registro civil moderno.
  • Censos, que muestran un hogar completo en una fecha dada: hijos, oficios, personas convivientes.

Conserva la investigación para que sirva

Un árbol genealógico encerrado en un programa abandonado o una hoja de cálculo olvidada no sobrevive a su autor. Exporta tus datos con regularidad y guarda las copias de las actas junto al árbol.

Lo más valioso para la familia no es la lista de nombres, sino el puñado de historias que hayas logrado reconstruir. Escríbelas en unos párrafos: eso es lo que leerán tus hijos.

Preguntas frecuentes

¿Hasta dónde se puede llegar?

Depende por completo de los archivos conservados en la región de origen. En buena parte de Europa y de Quebec llegar al siglo XVII es habitual; en otros lugares los registros se detienen mucho antes.

¿Sirven los test de ADN?

Sobre todo confirman parentescos y abren pistas, no construyen un árbol. También plantean cuestiones familiares delicadas: conviene pensarlo antes, no después.

¿Hace falta pagar una suscripción de genealogía?

Al principio no. Los archivos públicos y los registros digitalizados gratuitos cubren las primeras generaciones. La suscripción es útil cuando te atascas en una rama concreta.

Solexi no sustituye a un testamento legal, a un notario ni a un abogado. Solexi te ayuda a reunir, organizar y transmitir tu información.

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